“se ha hecho mucho, está todo por hacer”

14/04/2009 § Deixe um comentário

raoni maddalena

Alberto Acosta fue el presidente de la Asamblea Constituyente que en 2008 escribió la nueva Carta Magna del Ecuador. Pero no lideró el proceso hasta el final. Algunas divergencias entre él y el presidente Rafael Correa hicieron con que Acosta renunciara a su puesto un mes antes de terminados los trabajos de discusión y redacción del texto.

En esta entrevista, este economista de 60 años habla del apresuramiento que dominó los últimos días de la Constituyente y de algunos errores e imprecisiones del texto final. También critica la contradicción entre algunas medidas del gobierno y los derechos de la naturaleza, los principios del buen-vivir y la plurinacionalidad – aunque reconozca la situación delicada del Régimen en estos días de crisis económica y escasez de recursos.

Por fin, Alberto Acosta hace recomendaciones puntuales para un nuevo modelo de desarrollo para el Ecuador, que definitivamente deje para tras el extractivismo y apunte para una economía que se desenvuelva a partir de las capacidades humanas y no en la explotación de la naturaleza.

>> publicado en terra magazine

¿Por qué usted renunció a la presidencia de la Asamblea Constituyente antes de finalizados los trabajos?

Creo que ésta ya es una noticia pública. Yo era partidario de ampliar un poco los trabajos de la Asamblea en tres semanas, máximo un mes, para poder continuar la discusión con más tranquilidad y no terminar de una manera atropellada, sin cumplir con todos los requisitos que estaban establecidos. Entiendo que eso provocó el rechazo de algunos sectores o fue pretexto para que algunos sectores se quejaran de que no se había cumplido con el plazo establecido por el pueblo ecuatoriano en la consulta popular, pero creo que se debía haber arriesgado ese tiempo mayor para tener una Constitución de mejor calidad, elaborada de una manera más tranquila.

¿Quién salió perjudicado?

El país. Yo no perdí absolutamente nada, no tenía ni tengo ningún afán de obtener beneficios personales, hice todo el mejor esfuerzo posible para convocar a la sociedad a un gran debate nacional, a una gran discusión. Lamentablemente, al final eso ya no fue posible, como había previsto.

Y la Constitución, ¿en qué puntos salió perjudicada?

Hay varios artículos en donde la redacción no es clara, en donde hay contradicciones y en donde hay errores, producto de haber redactado la Constitución con muy poco tiempo al final. La comisión de redacción duró apenas nueve días. Yo quería que la comisión de redacción tuviera de un mes a un mes y medio para terminar su tarea. Entonces, cuando se hacen las cosas al apuro, rápidamente, se cometen errores.

¿En qué artículos usted apuntaría tales errores?

En el artículo 408, en donde se vinculó el tema del espectro radioeléctrico, que tiene que ver con las radiodifusoras, y con el manejo de los recursos naturales no renovables. Yo creo que ahí se cometieron errores.

¿A qué se debió esta presión para que la Constitución se terminara pronto?

Había una disposición del pueblo ecuatoriano aprobada en referéndum el día 15 de abril del año 2007 para que la Asamblea Constituyente trabajara durante seis meses con un máximo de dos meses adicionales y entregara la Constitución en un plazo no superior a ocho meses. Lamentablemente, por diversas razones, no fue posible cumplir los plazos previstos. Nos demoramos mucho, y cuando ya faltaba más o menos un mes, un mes y medio, yo comencé a advertir que no podíamos terminar la Constitución al mismo ritmo, ampliando el debate, dando espacio a la participación de la ciudadanía, y que eso demandaría otro tipo de conducción en la Asamblea. Esa otra conducción, yo no la iba a liderar. Soy partidario de un proceso democrático. Creo que en un momento de duda es mejor tomarse el tiempo y abrir la puerta a más democracia.

¿Por qué se hizo el camino reverso? ¿Por qué hubo el apuro?

Porque el presidente de la República y el Movimiento País creían que era necesario cumplir el plazo, porque de lo contrario corríamos el riesgo de no tener un buen resultado en las elecciones, en la consulta popular. Éste fue el motivo.

¿Usted cree que hay medidas del gobierno que entran en contradicción con el texto constitucional?

Sí. En el tema minero, por ejemplo, la Ley de Minería está en contradicción con lo que establece la Constitución. Se debería haber priorizado más los derechos de la naturaleza, los derechos del buen-vivir, los derechos del agua como el derecho humano fundamental y algunas otras cosas más. Creo que eso termina por afectar a la Constitución. Lamentablemente el gobierno nacional no ha sido muy coherente con la nueva Carta Política. Recuerde que se permitió que el Tribunal Constitucional se transforme en Corte Constitucional, cuando eso no estaba previsto. Entonces yo creo que son algunas de las cosas que debemos tomar en consideración.

¿A qué se deben estas contradicciones si fue el propio gobierno Correa quien impulsó la Constitución?

El gobierno del presidente Correa fue el autor de la Constitución, pero lamentablemente el mismo gobierno en estos momentos está muy apurado en llevar adelante una serie de medidas para transformar el país y está poniendo en riesgo la Constitución. En este sentido creo que debemos estar atentos a lo que significa eso.

¿Por qué está el gobierno apurado?

Quiere hacer las cosas, no quiere demorarse mucho.

¿Cuáles cosas?

Cambiar el país, transformar el Ecuador. Quiere hacer en realidad una revolución en el país, pero ahí comete errores cuando no se respeta la Constitución, porque se pone en riesgo la estabilidad democrática cuando se está afectando la institucionalidad del país.

Pero ¿de qué manera quiere cambiar el país? Porque en algunos aspectos la Constitución dice una cosa y el gobierno hace otra…

En algunos casos lo que quiere es simplemente hacer realidad la posibilidad de nuevos ingresos económicos, por ejemplo, con el tema de la minería. Y eso es grave porque nos seguimos manejando dentro del mismo esquema de una economía extractivista, que no saca el producto sin afectar la naturaleza, sino más bien afecta a la naturaleza, afecta a las comunidades. Seguimos siendo un país primario-exportador.

Y eso, en el caso, no sería un cambio.

No, definitivamente no sería un cambio.

¿Y por qué Correa insiste en este modelo?

Pregúntale a él.

Pero, ¿en su visión?

En la mía, yo creo que hay una falta de consciencia en comprender qué significa la economía extractivista, la economía primario-exportadora.

Él es economista también, ¿no?

Sí, es economista, pero tiene una visión diferente.

¿Qué tipo de modelo usted propone?

Propongo ya ir pensando muy en serio una economía post-petrolera y post-extractivista. Nuestros países no han logrado desarrollarse porque permanentemente están esperando que sean los recursos naturales y la generosidad de la naturaleza los que ayudan a resolver los temas de financiamiento de las economías. Eso no ha permitido desarrollarnos. Hemos sido un país cacaotero, bananero, floricultor, camaronero, petrolero y ahora se sueña con ser un país minero. Me creo que eso es un error.

¿Cuál sería la alternativa?

Hay que ir desarrollando los recursos naturales sin afectar el medio ambiente, hay que ir potenciando las capacidades de los seres humanos. Es decir, el esfuerzo no tiene que ser de la naturaleza, sino que preferentemente de los seres humanos. Creo que Ecuador no necesita explotar la minería en gran escala a cielo abierto, nosotros tenemos otras potencialidades. Tenemos que desarrollar la agricultura base al trabajo de los campesinos, tenemos que desarrollar el turismo –sobre todo el ecoturismo comunitario–, la artesanía y otras formas de aprovechamiento de nuestra riqueza, sobre todo recordando que la verdadera fortaleza del país, la verdadera riqueza, es la biodiversidad y que ahí tenemos nosotros la posibilidad de aprovechar un verdadero banco de germoplasma y potenciar todas las capacidades que existen.

Son los planteamientos del movimiento indígena, ¿no?

Son planteamientos del movimiento indígena que también fueron, a un momento dado, planteamientos del presidente Correa.

¿Cómo comprender el cambio en el gobierno Correa?

No diría necesariamente que hay un cambio. Es una visión no compartida de cómo se puede salir en dirección a una economía post-extractivista. Creo que éste es un tema que todavía no está claro.

¿Por qué Correa insiste en el modelo extractivista?

Porque no está convencido. Él necesita los recursos económicos inmediatamente, estamos en una crisis. Entonces tal vez es una postura esperada por tener los recursos económicos. Le entiendo que tiene estas presiones, pero debería en largo plazo encontrar una mejor solución. Él puede conseguir en este rato quizás incluso un anticipo por los precios de los recursos que se van a extraer en términos de cobre, de plata y de oro, pero a mediado y largo plazo los costos pueden ser mucho mayores. Los pasivos ambiental y social pueden ser mayores de lo que se recibe como ingresos por efecto de impuestos o regalías o como anticipos de los recursos mineros.

¿Cuál sería la mejor manera de combatir la crisis en Ecuador?

La mejor manera que hay en Ecuador en primer lugar es tratar de priorizar las inversiones existentes atendiendo a la generación de empleo, garantizando el empleo, porque la crisis puede golpearnos. Lo que nosotros queremos es garantizar el empleo y adicionalmente tener una visión de más largo plazo para ir construyendo otro tipo de economía. Para ponerlo de manera más gráfica: es como un automóvil que tiene simultáneamente luces hacia abajo y luces intensas. Nosotros tenemos que resolver los problemas actuales y prepararnos para resolver los problemas de largo plazo: no sólo que la crisis no golpee más a los que menos tienen, sino que salir en mejor posición luego de la crisis.

¿Cómo?

Aprovechando la biodiversidad, dejando de ser un país productor de recursos minerales y petroleros, aprovechando y desarrollando las capacidades de los seres humanos, teniendo una visión diferente del país.

¿O sea, apostar en una economía social y solidaria como lo plantea la Constitución?

Una verdadera economía social y solidaria, que sirve para hacer realidad el buen-vivir. El buen-vivir, ¿qué es? La vida en armonía del ser humano consigo mismo, del ser humano con sus congéneres y del ser humano con la naturaleza.

¿Sería desarrollar la economía campesina…?

Hay que desarrollar todo, incluso a la industria, pero respetando las capacidades nacionales y sobre todo el equilibrio ambiental.

¿El gobierno está cumpliendo con los principios de la plurinacionalidad?

No, no cumple con el tema de la plurinacionalidad, no está dispuesto a avanzar en eso porque hay un problema coyuntural. El gobierno está en disputa con el movimiento indígena, no está sintonizado con el movimiento indígena y eso genera dificultades.

Eso por el tema de la minería sobre todo, ¿no?

Por la Ley de la Minería y otro tipo de elecciones que ha adoptado el gobierno, como ha sido, por ejemplo, la cuestión del manejo del Sistema Nacional Intercultural Bilingüe. Lo ha quitado a la Conaie (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) para darle a la Fenocin (Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras). Creo que no fue una buena solución. Había que buscarse un sistema más independiente, se debía haber trabajado de otra manera, pero no quitarle a un grupo para darle a otro que es contestatario a la Conaie.

En el libro Breve Historia Económica del Ecuador usted dice que la economía del país siempre ha estado ligada muy fuertemente a las economías de los países centrales. Ahora, ¿cómo está Ecuador?

Seguimos exactamente igual, pero mucho más ligados de que antes, porque además recuerde que nosotros ya no tenemos moneda nacional, no tenemos política monetaria ni política cambiaria, entonces cualquier problema que haya alrededor del dólar o de la economía internacional repercute inmediatamente en la economía ecuatoriana.

¿Qué medidas podría tomar el gobierno para empezar a respetar sobre todo la plurinacionalidad, los principios del buen-vivir y los derechos de la naturaleza?

En primer lugar, el gobierno tiene que entender que la Constitución debe ser respetada. La Constitución no sólo es una herramienta o un pretexto para cambiar las reglas del juego para que se reelija una vez más al presidente Correa. La Constitución es una suerte de pacto o proyecto de vida en común elaborado por la sociedad de cómo queremos organizarnos. Eso me parece a mí que tiene que ser suficientemente entendido. La Constitución tiene que ser respetada por el gobierno y por toda la ciudadanía. La Constitución no es del presidente Correa, la Constitución es de la ciudadanía. Éste es el primer punto. Un según punto importante tiene que ver con crear las condiciones para que la gente participe en los debates. Para la Ley Minera no hubo un amplio debate, no hubo tiempo para discutirla, incluso apenas se acabaron las vacaciones de Navidad presentaron la Ley –creo que fue el lunes 9 de enero– y se aprobó el jueves 12 de enero. No hubo tiempo para un gran debate nacional. Creo que éste es otro de los elementos básicos de la nueva Constitución: las posibilidades de participación ciudadana, cómo cristalizar eso. Entonces, con estos elementos nosotros tenemos que abrir la puerta para que la Constitución se haga realidad.

¿Cómo define usted la Revolución Ciudadana?

Como un intento por transformar el Ecuador con amplia participación de la misma ciudadanía. Un intento en donde no puede haber alguien que aparezca como el portador de la voluntad política colectiva. No necesitamos aquí seguidores, sino pensadores. No necesitamos gente que aplauda, sino gente que discuta, que se levante, que participe activamente en la elaboración y construcción de un nuevo país.

No es lo que está pasando, ¿no?

La Revolución Ciudadana por lo pronto tiene un déficit importante de ciudadanía.

¿Hacia dónde va a Revolución Ciudadana del presidente Correa?

Hay que ver qué sucede en le proceso electoral, con cuánto gana el presidente Correa y después si él está dispuesto o no a recuperar las raíces de la Revolución Ciudadana.

Hay una esperanza que las cosas mejoren, entonces.

Siempre hay esperanza. Como dicen en la provincia de Manabí, “mientras el alma esté en el cuerpo, valor tiene la esperanza”.

¿Se puede decir que en Ecuador hay un choque de dos modelos de desarrollo?

Está en disputa un modelo de desarrollo. Estamos tratando de superar el modelo de desarrollo neoliberal, primario-exportador, pero todavía no hay una cosa muy clara de qué es lo que se quiere hacer. Las cosas no cambian de la noche a la mañana. Todavía, a momento, vemos que es una suerte de socialdemocracia con aroma liberal lo que existe en el país, ya que está todavía muy permeado por las lógicas neoliberales. Algunas cosas han cambiado –y bien, positivamente–, otras todavía no.

¿Por ejemplo?

Ya no depender del Fondo Monetario Internacional ni del Banco Mundial. El gobierno ha tomado una distancia. Ahora, lamentablemente, con la crisis vamos a tener que regresar, pero ojalá no sean muy nocivas las relaciones con estos organismos, si es que se regresa. Yo no digo que hay que regresar, pero a lo mejor…

¿Cuál sería la ventaja en no firmar un TLC con EEUU pero sí con la UE?

Creo que en eso está el gobierno equivocado. Firmar un tratado con la UE es lo mismo que firmar con los EEUU. Los TLC, tal como están planteados, no ayudan en el desarrollo de nuestros países. Lo que requerimos son tratados comerciales firmados sobre bases de equidad, no TLC que ahondan la dependencia y frustran las posibilidades de desarrollo.

¿Lo mismo con prestar dinero del BID o del Banco Chino en vez de recurrir al FMI?

Vamos a ver qué pasa. Han cambiado las condiciones. Los organismos multilaterales –como el FMI, el Banco Mundial o el BID– ya no tienen la misma fortaleza ideológica que en otras épocas. El gobierno va a tener que ser un poco más cuidadoso, pero naturalmente es muy arriesgado negociar con ellos, muy peligroso. Si hay que hacerlo, tendrá que hacerse con mucho cuidado para no caer nuevamente preso en las redes del Consenso de Washington.

¿Cuáles serían los principales retos de Correa si gana las elecciones?

Hacer realidad la Revolución Ciudadana. Él tiene entre manos un enorme reto y un enorme desafío.

¿Qué puntos subrayaría usted?

En todo. Hay que trabajar en todos los ámbitos. Por ejemplo, en el económico, tendrá que resolver lo de la crisis, como le digo, dando respuestas a corto plazo y a largo plazo, simultáneamente. Tendrá que resolver el tema de la inequidad que existe en el país, porque todavía hay demasiados ricos muy ricos y pobres muy pobres aquí. Tal vez temas como el de la reforma agraria sería uno de los caminos. Tendrá que hacer realidad lo que dice la Constitución: que los banqueros sean banqueros y nada más que banqueros. Los banqueros tendrán que vender, por ejemplo, sus medios de comunicación, los canales de televisión con los cuales influyen en la vida política. Está todo por hacer. Se ha hecho mucho, está todo por hacer.

¿Usted no pensó en salir candidato en estos comicios?

No, no, para nada. No me interesa.

¿Ni en el futuro?

En el futuro no sé, no traje la bola de cristal. Rs. (cc)

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