¡a la revolución, pues!

28/04/2009 § 1 comentário

Rafael Correa celebró su más reciente triunfo electoral -el sexto en tres años- con una pequeña fiesta en el Palacio de Carondelet, en Quito, la mañana de este lunes. Allí, los funcionarios del gobierno le esperaban con globos verdes, color de su partido, Alianza País, alegría y muchos aplausos.

El presidente ecuatoriano, entonces, hizo uso del micrófono para agradecer el apoyo de todos y prometer cuatro nuevos años de “trabajo, trabajo y más trabajo”. Se despidió con un “hasta la victoria, siempre” y subió al Salón Amarillo para hablar con la prensa extranjera.

Los votos todavía no acaban de ser apurados por el Consejo Nacional Electoral, pero el Ecuador ya sabe quien será el próximo presidente. Rafael Correa tiene poco más de 50 por ciento de la preferencia popular, suficiente para darle la victoria ya en la primera vuelta.

Ha obtenido la mayoría de los escrutinios en 19 de las 24 provincias ecuatorianas. Con más o menos tranquilidad, ganó en Galápagos, en la Costa y en prácticamente toda la región andina. Sus principales reveses se dieron en la Amazonía, lugar de nacimiento de Lucio Gutiérrez, segundo colocado en los comicios con alrededor de 30 por ciento de los votos, sorprendentes si nos acordamos de que las encuestas no le daban más de 20.

Masacre electoral

Correa clasificó su éxito en las urnas como un “espaldarazo político”. A los dos años y cuatro meses de gobierno -tras la convocatoria de una Asamblea Constituyente y la aprobación de una nueva Constitución en referéndum popular- ésta sin lugar a dudas es su principal victoria. Las elecciones del último domingo le dan la legitimidad que deseaba y esperaba para continuar implementando su Revolución Ciudadana.

Y tal es su objetivo para el próximo mandato. “Más que cambiar de rumbo, se trata de profundizar los cambios que ya hemos iniciado, hacerlos más radicalmente, más aceleradamente”, garantizó Rafael Correa. “Esperemos que la oposición se comporte con espíritu democrático y entienda el mensaje categórico que ha dado el pueblo ecuatoriano”.

El presidente dio señales de la dirección de esta nueva etapa de la Revolución Ciudadana al decir que pretende “profundizar el cambio institucional, que empezó con la Constitución y que necesita una serie de leyes”. Entre ellas, Correa citó las leyes antimonopolios, de empresas públicas y de la enseñanza superior.

La educación y la salud deben ser los destaques del siguiente gobierno de Correa. De alguna manera, ya lo fueron en este primer mandato. La opinión general es que ahora los ecuatorianos “realmente” tienen escuelas y hospitales públicos gratuitos. Ya no necesitan comprar libros didácticos para sus hijos o material médico -como jeringas, medicinas o agujas- para tratar de su salud.

Un nuevo sistema

Aún queda mucho por hacer, pero Correa promete “mejorar la calidad y cantidad de la educación pública para que, de aquí a ocho o diez años, nadie necesite de escuelas privadas -a no ser por fines confesionales- porque se podrá encontrar en este sector público una educación de calidad y excelencia. Algo similar haré en cuanto a hospitales y vivienda”.

El presidente reconoce, sin embargo, que la profundización de su proyecto “revolucionario” difícilmente va a ocurrir dentro de la actual correlación de fuerzas sociales. Rafael Correa cree en la ampliación del poder popular para que los cambios puedan llegar, no dentro del capitalismo, sino en el marco del Socialismo del Siglo XXI.

“No tenemos que encontrar soluciones dentro del mismo sistema que está colapsado, sino construir algo nuevo y mejor, por ejemplo, nuestra propia arquitectura financiera regional para acabar con la dependencia. Ellos ya no necesitan bombas, barcos o aviones para someter a nuestros países, necesitan dólar. Éstas han sido las armas utilizadas por medio del FMI y del Banco Mundial”.

Nuestro norte es el sur

En este sentido, el presidente quiere continuar con lo que define como “política de apertura” a todos los países del mundo “en un marco de mutuo respeto”. Su gran apuesta, sin embargo, está en la integración latinoamericana y en la construcción de la “patria grande con que soñaba San Martín”.

Rafael Correa cree en el Banco del Sur como mecanismo regional de crédito y desea consolidar la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), haciéndola efectiva y traduciéndola en acciones concretas en beneficio de la población.

“Uno de los grandes errores, sobre todo del enfoque integracionista de los últimos años, es que fue una integración comercial”, dijo. “Se trataba de buscar más grandes mercados basado en el absurdo de la competencia. Éste es un concepto ya muy discutible a nivel de agentes económicos, aún más entre países hermanos”.

El presidente ecuatoriano propone un nuevo enfoque de coordinación, complementariedad y cooperación que trascienda el tema comercial y actúe directamente en la autosuficiencia energética y la soberanía alimentaria.

Igual que todos los países latinoamericanos, el Ecuador sufre con la desigualdad. Por eso, Rafael Correa apuesta en la construcción de una democracia nacional combatiendo exactamente este mal. “Yo sostengo que Ecuador y América Latina tienen elecciones, pero lo que tenemos que tener es democracia. Y no habrá democracia mientras haya tanta injusticia, tanta desigualdad, tanto impunidad”.

La Asamblea

Rafael Correa probablemente no tendrá dificultades para “profundizar” la Revolución Ciudadana en lo que ésta dependa de la Asamblea Nacional. Los votos para asambleístas apenas comienzan a ser apurados, pero Alianza País ya contabiliza cerca del 45 por ciento de la elección popular. El monto -sumado al de los partidos que hacen parte de la base gobiernista- garantizan una mayoría absoluta para el proyecto del presidente.

Así las cosas, Fernando Cordero, que encabeza la lista de Alianza País y preside el Congreso de Transición, promete empeño para aprobar rápidamente las leyes pendientes antes de que tome pose la nueva Asamblea. “Estamos obligados a no perder tiempo. Todas las leyes que estén maduras y avanzadas en su debate, las aprobaremos”.

Como ejemplo, cita la Ley de la Función Legislativa, porque “sería una irresponsabilidad encontrarle a la nueva Asamblea sin la ley orgánica, sería un caos el primer día porque no tendríamos una ley para aplicar”, dijo.

Sobre las relaciones rotas de Alianza País con el movimiento indígena, Cordero dijo que seguirá invitando a todas las organizaciones plurinacionales a seguir encontrándose con la Revolución Ciudadana, “que también les pertenece. El triunfo es también del movimiento indígena, nosotros no lo hemos destruido nunca”. (c)

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§ Uma Resposta para ¡a la revolución, pues!

  • gisel disse:

    Me encantò el articulo, soy Gisel Periodista e integrante del Mov Tren para todos Rosario, sostenemos que debe existir un Tren para todos, ese es nuestro lema, por que pensamos en colectivo y queremos que sea realidad la recuperaciòn de nuestro patrimonio cultural. Saludos gisel.

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