“vivir sobre una piscina de petróleo”

11/05/2009 § 2 Comentários

foto: raoni maddalena

Los animales están en contacto permanente con el crudo desechado a cielo abierto

Unas 30.000 personas sostienen su demanda contra la petrolera Texaco por daños ambientales en la selva ecuatoriana, donde muchos de ellos viven cerca de pozos que acumulan desechos de la explotación de hidrocarburos. Testimonios en la zona hablan de enfermedades recurrentes y abortos muy por encima de la media del resto del país

>> publicado en terra magazine

El campesino Manuel Salinas ya sufría de “terribles” dolores en el estómago cuando recibió en su propia casa la visita del presidente Rafael Correa el 26 de abril de 2007. Salinas llevaba entonces 23 años viviendo encima de una piscina de petróleo.

Cuando este agricultor de 70 años llegó a Shushufindi, en la Amazonía ecuatoriana, no encontró ninguna laguna negra en la finca que sería suya. Todo estaba taponado con tierra. Don Salinas hizo entonces lo mismo que hacía en Loja, de donde salió huyendo de una sequía: plantar para la propia subsistencia.

Pero poco a poco el crudo allí sepultado sin cualquier tratamiento empezó a brotar del suelo. Con el pasar de los días, Salinas empezó también a sentir que su salud empeoraba. Vinieron los brotes en la piel y, luego, los problemas gástricos. Hoy ya no puede trabajar.

foto: raoni maddalena

Don Salinas recoge un pedazo de petróleo endurecido de su finca

“Todo sale contaminado de esta tierra, por supuesto”, le dijo a Terra Magazine. Salinas, sin embargo, jamás dejó de comer el plátano, la yuca o el maíz que nace en sus tierras. Ha sufrido y tiene miedo de volver a sufrir con la contaminación, pero explica que no vislumbra otra alternativa. “Es la pobreza y la necesidad que nos mueve. Vamos confiando en Dios, que nos ayude y que nos favorezca. Todavía no nos hemos muerto.”

Juicio

Salinas es apenas una de las 30 mil personas -entre indígenas y campesinos- que se encuentran más directamente afectadas por una de las más grandes tragedias ambientales del mundo. Y que desde 1993 sostienen un juicio contra la empresa que creen ser la responsable por ello.

En 1964, la compañía estadounidense Texaco Inc. se instaló en el Ecuador. Para entonces había conseguido junto al gobierno una concesión de más o menos un millón de hectáreas para prospectar el petróleo escondido bajo la selva amazónica. Tres años después, la empresa perforó el primer de los cerca de 350 pozos que serían explotados hasta su retirada, en 1992. En 28 años Texaco extrajo alrededor de 1,7 mil millones de barriles de crudo.

El impacto ambiental y social dejado por la compañía son “incalculables”, según dijo a Terra Magazine el abogado Pablo Fajardo, del Frente de Defensa de la Amazonía. “El primer daño que causan es el desplazamiento de los pueblos ancestrales que ocupaban la región. Conforme la empresa arrojaba aguas tóxicas y petróleo en el medio ambiente, los pueblos se fueron replegando. Algunos de ellos -como los tetetes y sansahuaris- desaparecieron por completo.”

Fajardo explica que -para maximizar sus ganancias- la empresa no siguió los parámetros de protección medioambiental vigentes en la época. Texaco, por ejemplo, no reinyectaba en el suelo los líquidos tóxicos originados en el proceso de perforación, conocidos como “agua de formación”. Además -cuenta Fajardo- para cada pozo la compañía construyó dos, tres o cuatro piscinas en las cuales arrojaba todo tipo de desechos tóxicos.

“Texaco hizo más o menos mil piscinas y arrojó 18 mil millones de galones de agua de formación directamente en los ríos de la zona. Hubo cientos de derrames de petróleo que nunca eran remediados. Además, regaban petróleo en todas las carreteras de las ciudades y de acceso a los pozos. Con la lluvia, el crudo obviamente iba a parar en los ríos”, dice Fajardo, que vio todo con los propios ojos.

“Ya se van 18 años que se fue Texaco, pero hoy día aún existen evidencias visibles, aún se pueden ver algunas piscinas que están expuestas y otras que están taponadas”, recuerda.

Mechero que hoy es operado por Petroecuador

Mechero que hoy es operado por Petroecuador

La vecindad

A una distancia de diez metros de la casa de don Salinas se encuentra el pozo número 38 excavado por Texaco en los años 1970. Fue a través de este pozo que chorreó el petróleo que hoy inunda parte de la finca. Este mismo pozo -ya agotado- es utilizado hoy por la estatal Petroecuador para reinyectar el agua de formación que se origina de la extracción petrolífera de otros yacimientos.

Pero un día el tubo que llevaba el líquido tóxico para el subsuelo se rompió a pocos metros de la superficie. El agua putrefacta se filtró en la tierra y llegó al acuífero subterráneo de donde don Salinas sacaba el agua para beber, cocinar y bañarse. Fue entonces que empezaron sus enfermedades gástricas.

Al acercarse del pozo de agua utilizado por la familia Salinas, el presidente Rafael Correa dijo a sus asesores: “Eso huele a gasolina”.

La escena está en el documental Crudo, que acaba de estrenar en Quito como parte de la octava edición del festival internacional Encuentros del Otro Cine (Edoc). “Cuando vi lo que hizo Texaco en Ecuador, sentí vergüenza de ser estadounidense”, dijo Joe Berlinger, director de la película más completa ya rodada sobre el juicio que mueven los ciudadanos ecuatorianos contra el millonario equipo jurídico de Texaco, que hoy se llama Chevron. En juego está una indemnización de 27 mil millones de dólares.

Reparación

“Nosotros en este juicio queremos la reparación del daño ambiental. No estamos pidiendo plata para ninguna persona en particular. Lo que la gente quiere es que se repare el daño que sufrimos en todo lo que sea posible”, explica Pablo Fajardo. “Sabemos y reconocemos, entre tanto, que el mayor daño es absolutamente irreparable”.

Como los perjuicios a la vida de la campesina Melania Chama, por ejemplo. Igual que Salinas, Melania vive encima de una piscina de petróleo taponada sin tratamiento previo. Su casa se ubica a pocos metros del pozo de extracción número 27, que hoy es explotado por Petroecuador. Allí una pequeña torre quema día y noche el gas que sale de la tierra junto con el petróleo. En sus 40 años de vida, Melania ha sufrido cinco abortos espontáneos. Nadie -ni los médicos- saben explicar por qué.

Melania vive encima de una piscina y al lado de un mechero

Melania vive encima de una piscina y al lado de un mechero; ha sufrido cinco abortos

Pablo Fajardo añade que el informe pericial producido por el experto independiente de la Corte de Justicia ecuatoriana determina que la incidencia de cáncer en la región se incrementó en dos mil casos por encima del promedio nacional.

“Veamos lo que por lo menos se puede reparar. Si limpiamos los tóxicos que están en estas piscinas, los sedimentos de los ríos, de los pantanos, limpiamos lo que genera que todavía la gente siga muriéndose, creemos que ya es mucho y puede devolver en algo la dignidad de la gente que vive en la zona”.

Dignidad

Es esta dignidad perdida que busca Santiago Chiriapa, promotor de salud intercultural de la comuna Yamanunka, en donde viven 1.420 indígenas de la etnia shuar. “Hay 28 pozos petroleros funcionando dentro de la comunidad, por el que deberíamos ser una de las mejores comunidades del país. Sin embargo, no tenemos acceso a los servicios básicos de agua potable o alcantarillado”, dijo a Terra Magazine.

Chiriapa explica que algunas muertes repentinas en Yamanunka le hicieron investigar la calidad del agua en la comuna. Pidió ayuda a universidades y ONG de Quito y -después de tres años de análisis- llegó a la conclusión de que los indígenas están ingiriendo cantidades considerables de plomo, arsénico e hidrocarburos junto con el agua.

Luis y su familia son shuar y viven en Yamanunka; se quejan del agua de mala calidad que consumen

Luis y su familia son shuar y viven en Yamanunka; se quejan del agua de mala calidad que consumen

El director del Hospital de Shushufindi, Jorge Herrera, concuerda con ello. “El agua de nuestros ríos no está apta para consumo humano debido a la contaminación por residuos de hidrocarburos”.

Culpa del estado

Así las cosas, Chevron-Texaco se defiende: “Comprendemos la difícil situación a la que se enfrentan los residentes del Oriente ecuatoriano. Las principales inquietudes en el campo de la salud no son el resultado de las operaciones petroleras, sino que se deben a la falta de infraestructura para tratamiento de agua, la deficiente infraestructura de saneamiento y el acceso insuficiente a la atención en salud”, relata un informe de la empresa.

Por eso, la compañía “rechaza firmemente la idea de que se le atribuya la responsabilidad de resolver los problemas de la región en su conjunto, los cuales resultan de la indisposición o incapacidad del gobierno y la petrolera estatal de cumplir con sus obligaciones”.

Después de 16 años, en 2009 el juicio debe llegar a una decisión. Obviamente, cualquiera de las partes podrá recurrir de la resolución del juez Juan Núñez Salábria, presidente de la Corte de Justicia de Sucumbíos. Según el abogado de los demandantes, a partir de octubre el magistrado ya tendrá condiciones de emitir su primera sentencia.

Fajardo -que ya ganó reconocimientos de la CNN y de la Fundación Goldsmith por su actuación en el caso- no ve posibilidades de derrota.

“Creo que lo más perverso e injusto sería que el juez sancione a favor de Texaco. Fueron hechas 55 inspecciones judiciales y en todas se demuestra que hay contaminación por hidrocarburos, que se ha perjudicado la salud humana, que pueblos indígenas están afectados, que había intención de Texaco en causar el daño, que lo hacían por cuestiones económicas”.

A pesar de estar en la lucha contra Texaco desde 1993, empero, Pablo Fajardo no se dice contrario al petróleo. “Desgraciadamente, hoy el petróleo es la principal fuente de energía del planeta. Mientras no haya alternativas eficientes y suficientes, tendremos que manejarlo”, reconoce. “Lo que no puede admitirse es que para obtener un recurso hidrocarbonífero se sacrifiquen vidas humanas, pueblos indígenas, ecosistemas y el tesoro real que tiene el mundo y el país”. –tadeu breda (cc)

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§ 2 Respostas para “vivir sobre una piscina de petróleo”

  • […] de petróleo en 1972. Esto no nos ha conducido al desarrollo y, además, creó una gran cantidad de problemas económicos y sociales. A diferencia de otros países, Ecuador no explota petróleo en un desierto, sino en la selva […]

  • […] La idea de profundizar en la cronología del ‘negro problema amazónico’ surgió al conocer del impresionante documental recientemente estrenado: “Crude”, de Joe Berlinger. Por cierto ampliamente criticado, lógicamente, por los directivos de la multinacional. He intentado que el documento redactado esté siempre apoyado en enlaces coherentes y veraces que ayuden a  suscitar la misma indignación que tienen los demandantes frente al infructuoso proceso. Otros enlaces al servicio de la documentación: aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. […]

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